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EL PROVILEGIADO CLIMA EN CORDOBA Desde los comienzos del turismo en la Argentina, la provincia de Córdoba fue uno de los centros principales de esa actividad, merced a una serie de factores concurrentes entre los cuales se destacan la belleza paisajística de sus serranías y la bondad de su clima. Aires puro, abundante radiación solar y temperaturas agradables en casi todas las estaciones del año, son los elementos fundamentales que unidos al paisaje coadyuvaron a consolidar la preferencia de los viajeros e impulsaron el actual auge turístico. Tantas son las cualidades de este clima, que décadas atrás, cuando la medicina no disponía del arsenal químico con el que hoy combate las enfermedades, era frecuente escuchar a los facultativos recetar "un cambio de aire", recomendando a sus pacientes estadas en las sierras de Córdoba para alivio de sus males. Sin pretender un análisis científico del clima cordobés, es interesante trazar las principales características del mismo, explicando someramente la compleja conjunción de elementos y factores a los que se debe su reputación. CARACTERÍSTICAS GEOGRAFICAS Córdoba está situada en el centro de la Argentina continental, a 480 kilómetros del Océano Atlántico y 520 km. del Pacífico, en un sector caracterizado por un gran dinamismo atmosférico. Según destaca el profesor Ricardo G. Capitanelli (1), "De acuerdo con la dinámica atmosférica, Córdoba se encuentra íntegramente dentro de la zona templada. Pero las condiciones geomorfológicas, en combinación con las masas de aire y los procesos meteorológicos generales, determinan variantes en las condiciones climáticas". En la geomorfología cordobesa, son dos las unidades de primer orden que la componen: en primer lugar las planicies, que ocupan tres cuartas partes de su territorio y en segundo lugar las sierras, de menor extensión, adonde se concentra el grueso de la actividad turística de la provincia. Las montañas que Córdoba comparte con su vecina San Luis, constituyen una unidad de 35.000 kilómetros cuadrados, larga y estrecha, orientada de Norte a Sur, que se encuentra situada en la parte noroccidental de la provincia, con una altura que oscila entre los 500 y casi 2.200 metros, con cumbres que se aproximan a los 3.000 metros sobre el nivel del mar. De esa masa montuosa, las Sierras Grandes son las de mayor extensión, altura y variedad. En este cuerpo de montaña, de 327 kilómetros de longitud - cuya mayor altura es el Cerro Champaquí, a 2.790 metros sobre el nivel del mar - nacen los ríos más caudalosos, como consecuencia de su poder condensador de las masas de aire húmedo. Al este de las Sierras Grandes, separadas de ellas por un valle longitudinal, se elevan las Sierras Chicas, cuyos caracteres generales permiten dividirlas en dos subunidades: las del Norte y las Sierras Chicas propiamente dichas. Esta última es un cordón continuo y homogéneo hasta el dique San Roque - a escasos kilómetros de la ciudad de Córdoba - cuida mayor altura se alcanza en el cerro Uritorco, de 1.950 metros. Aparte de la belleza del paisaje de este sector, realzada por la presencia de lagos artificiales, los centros de turismo y la densidad de población se explican con la benignidad del clima, especialmente durante la estación cálida. UN CLIMA ESTIMULANTE.
El carácter estimulante del clima cordobés - explica el autor citado anteriormente - se debe, en gran parte, a la frecuencia de los cambios del tiempo. En líneas generales, hay cuatro estados del tiempo que se alternan, pudiendo esquematizárselos de la siguiente manera: Tiempo cálido y húmedo, con vientos del Norte . los vientos son constantes y soplan durante períodos de tres o cuatro días, intensificándose durante el día y disminuyendo o cesando en la noche. Sobre las sierras, generalmente a mediodía, se forman nubes ( cúmulos de desarrollo vertical) que desaparece al caer la tarde. Este seudo frente rara vez produce tormentas - como sí ocurre en las provincias situadas más al norte - pero a fines del verano y comienzo del otoño, suelen producirse precipitaciones de régimen tropical. La llegada de las masas de aire del sudoeste, que producen el cambio de tiempo, se anuncia mediante una extensa barrera de cúmulos de tormentas, muy visibles a la puesta del sol y por los relámpagos al comienzo de la noche. Pronto cesan los vientos del Norte, se produce la calma e irrumpe el frente frío iniciándose el cambio. Tiempo tormentoso, con vientos del Sur. el cambio se produce con vientos del Sur, con tormentas eléctricas y precipitaciones, que a partir del mes de octubre suelen ser abundantes y producir crecidas en los cursos de agua que descienden de las sierras. Por lo general, estas lluvias son de corta duración, pronto el cielo se despeja por completo mientras se acentúa el predominio de la célula de origen polar, fresco y limpio que favorece la insolación. Tiempo frío de invierno y agradable verano, con vientos del Sur: detrás del frente frío, luego del brusco descenso de temperatura, llega el anticiclón o célula del aire polar, ya sensiblemente modificado en sus condiciones originales. El tiempo fresco y el cielo claro favorece la radiación diurna y la irradiación nocturna. El viento del Sur, fuerte al principio, comienza a atenuarse y el buen tiempo reina por días. En realidad, es éste el tipo de tiempo más agradable del verano, mientras que en invierno las temperaturas mínimas durante la noche descienden sensiblemente. Al final de estos estado de tiempo anticiclónicos, sobre todo en los meses invernales ( julio, agosto ) , se gozan de períodos de días de calma, con cielo de gran transparencia, de color azul intenso en los cuales el termómetro sube mucho durante el día para descender fuertemente en las horas de la noche. La nubosidad es mínima y son esos días en que el turista admira la belleza de nuestro cielo y la acción saludable del clima (2). Contrariamente a la brusquedad del cambio producido por el frente frío descripto anteriormente, el que conduce a los días cálidos producidos por las masas de aire del norte, es lento, suave. Primero es el aire polar que pasó del Sur que regresa del Norte sensiblemente recalentado; después se produce la invasión paulatina del aire subtropical que dominará hasta un nuevo empuje del Sur. Tiempo de sudestada: pero no siempre el anticiclón polar llega a Córdoba del sudoeste. A veces, con menos frecuencia, atraviesa la Patagonia hacia el Este, se carga de humedad sobre el Atlántico y se instala, término medio, sobre la península de Valdéz. Desde esa posición envía vientos que llegan a Córdoba desde el sudeste, frío o frescos (según la época del año) y húmedos. Se trata de la sudestada, que en invierno produce precipitaciones ligeras y prolongadas, las cuales se acentúan por razones orográficas pudiendo convertirse en nieve en las altas cumbres y en las "pampas" de altura. De esta breve descripción, se desprende que, desde el punto de vista dinámico, el clima de Córdoba es típico de la zona templada, con caracteres específicos de una provincia mediterránea, que justifica la fama que en otros tiempos hizo de la provincia el principal centro de salud del país y su actual prestigio turístico.
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