Los Puntos Extremos de la Provincia son:
Al Norte: Con el Mojón de las Mesillas, al Este de las Salinas de Ambargasta; entre los 29°31' de Latitud Sur y, los 64°21' de Longitud Oeste.
Al Sur: Mojón Trifinio con La Pampa y San Luis; Paralelo 35° Sur; entre los meridianos 63°23' de Longitud Oeste y, los 65° 07' de Longitud Oeste.
Al Este: En el arroyo de Las Tortugas; entre los 32° 54' de Latitud Sur y, los 61° 46' de Longitud Oeste.
Al Oeste: Mojón en el punto Tripartito, con las Provincias de La Rioja y San Luis; entre los 31° 53' de Latitud Sur y. los 65° 47' de Longitud Oeste.
Departamento Minas: Tiene una superficie de 3.730 y 4.754 habitantes. La cabecera, es San Carlos Minas, pequeña población, agreste y recóndita en la que cada año se reúnen los mineros de la región para festejar su día. Otras localidades que podemos citar: Piedrita Blanca El Chacho, Guasapampa, Pinas, Ninalquín, La Argentina, La Playa, Ciénaga del Coro, Los Dos Pozos, etc.
El Departamento tiene: Una región occidental: con depresiones y hacia donde se prolongan las Salinas Grandes con depósitos de sal y cubiertas de bañado. Y, una región oriental montañosa con algunos valles que se extienden entre la Sierra de Guasapampa y la Cumbre de Gaspar. Está cruzada de Sur a Norte por los ríos: Guasapampa, que se pierde en el Bañado del Alto y, el Salsacate que, en su curso inferior pasa a llamarse Pichanas. Hay explotación maderera, ganadera y cultivo de maíz, en las tierras fértiles; la extracción de minerales ha sido irregular por la falta de técnicas adecuadas, hoy se sacan mármoles, piedra granítica, cuarzos, berilios y, piedras calizas. En la región se realizan bellas artesanías. Además existen pictografías y grabados aborígenes en: Charquina, Ampiza, Barranca Honda, Yacopampa y la Higuera. En Las Playas y Agua de San Ramón hay grabados, petroglifos y pictografía aborígenes; testimonios todos de un pasado que, se cuida poco aún, como patrimonio cultural.
Departamento Pocho: Tiene una extensión de 3.207 Km2 y 5.045 habitantes. La Cabecera, es Salsacate, 'que en lengua aborigen significa "Pueblo del cacique Sal"- pequeño pueblo que, se originó en tierras en las que mandaba el Cacique Sal y que luego fuera una encomienda.
Otras localidades que lo integran: Chancaní que posee una importante Reserva Natural, Pocho, Las Palmas, Las Chacras, Sagrada Familia, La Patria, Los Quebrachitos, Mogigasta y Taninga, pequeñas poblaciones que tienen antiguas edificaciones, como las capillas. Todas sufren un proceso regresivo.
El Departamento tiene: Una zona oriental montañosa; en la línea del horizonte están la Sierra de Pocho y la Sierra Grande, en donde se encuentran los cerros Yerba Buena y Poca. La Pampa de Pocho, es una pampa de altura, seca y semiárida, en ella hay pastos y palmas; la parte Oeste es llana, árida -arenosa- y, permeable. Existe escasa actividad agrícola, se cultiva maíz y girasol y, la explotación ganadera se reduce a caprinos y vacunos.
Departamento San Alberto: Tiene una extensión de 3.327 Km2 y, 24.588 habitantes, debe su nombre a un homenaje que se rindiera a Fray José Antonio de San Alberto, religioso y pedagogo de destacada actuación durante las postrimerías de la Colonia. La cabecera, es Villa Cura Brochero, -antes Villa Del Tránsito-, su nombre, es el fiel recordatorio de la obra del P. José Gabriel. Brochero, (1840-1914), quién ejerciera su ministerio en el Curato de San Alberto, logrando no sólo predicar con la palabra, sino dejando un recuerdo imborrable por su labor apostólica, por las ideas y, los trabajos que realizó para lograr que la región se desarrollara. Un ejemplo, entre otros, lo es sin dudas, el Camino de las Altas Cumbres en su viejo trazado; las acequias y los pequeños embalses de agua; caminos; capillas; la construcción del templo de la Villa que, hoy guarda sus restos; la construcción de la Casa de Ejercicios que data de 1877, el Colegio de Ninas y el convento de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús que llegaron en 1880. Parte de la antigua construcción que le sirviera de morada, es hoy un Museo. La Semana Brocheriana que se realiza cada año, en verano, concita la atención de gente de diverso origen. El Padre Brochero recorría esas inmensidades, de su curato en su muía "Malacara", mateaba con los pobres, trabajaba y soñaba con el tren a las Sierras; arremangaba su sotana y la emprendía contra los obstáculos, nada lo arredraba, ni el frío, ni el hambre, ni los gauchos malevos y matreros; vivía por su gente, buscaba apoyo y colaboración en los que podían. Allá, se iba, a visitar al Presidente en alpargatas y de sombrero, quería: caminos, el tren y embalses de agua, fuentes de trabajo y turismo y, aparte evangelizaba... Su vida y obra están siendo investigadas para santificarlo. La Villa es una localidad pequeña, pero de gran atractivo turístico.
Otras poblaciones que gozan del mismo prestigio entre los turistas son: Mina Clavero; ubicada a 915 metros sobre el nivel del mar; Nono, allí se puede visitar el "Museo Rocsen", San Pedro, Las Rabonas, Ambul, Altautina, Piedra Pintada, Mussi, Villa R. Benegas, Alto Grande, Ciénaga de Allende, Los Cerritos, San Miguel, San Vicente, San Rafael y, Villa Sarmiento, etc.
El Departamento tiene: un relieve montañoso en la parte oriental, en la Sierra Grande y en la cumbre de Achala nacen numerosos arroyos y ríos que al llegar al valle confluyen para formar los ríos Panaholma, de agua tibia y rica en yodo que discurre por un lecho amplio de arena y piedras, es uno de los más bellos que existe en la Provincia y, el Mina Clavero, en la población del mismo nombre se unen y forman el río Los Sauces, en su cauce se yergue el Dique Ing. Medina Allende -"La Viña". Estos ríos y arroyos serranos tienen un régimen pluvio-estival, en la temporada veraniega sorprenden con crecidas que todo se llevan a su paso, para evitar pérdidas irreparables existe una red de información que alerta a la población. El sector Oeste es llano. En medio de los cordones montañosos los valles fértiles son un espectáculo que ninguna paleta ha podido captar en su real dimensión. Una de las vías para llegar a esas poblaciones es por el Camino de las Altas Cumbres, en su nuevo trazado, pasando por la Pampa de Achala, donde está la Reserva "El Condorito".
En los valles fértiles se cultiva maíz, y hay explotación de ganado vacuno, caprino y lanar. La principal fuente de recursos de la región es el turismo; en las últimas décadas las zonas urbanas han crecido notablemente, -un importante porcentaje de visitantes se queda definitivamente-, aunque los jóvenes emigran por falta de oportunidades para realizarse.
Departamento San Javier: Con una extensión de 1.652 Km2 y 42.244 habitantes, es uno de los más pequeños y colinda con la provincias de la Rioja al Oeste y San Luis al Suroeste. La cabecera es: Villa Dolores, fundada en 1853, creció a mártir de una traza regular, es Ciudad desde 1918, por Ley N° 2711 del 31 de agosto. Conoció épocas de esplendor. Hoy sus pobladores y autoridades tratan de refuncionalizar sus espacios. Ha tenido y tiene una intensa vida cultural, además concentra la mayor cantidad de población de la zona. Podemos visitar el "Museo Arqueológico Ernesto Arrieta". En esta Ciudad, se realiza el "Encuentro Internacional de Poetas".
Otras localidades que podemos nombrar son: San José, Las Tapias, San Javier, Los Hornillos, La Paz, Luyaba, Tilquicho, Yacanto, Villa Las Rosas, Los Cerrillos, Los Pozos, etc.
El Departamento tiene: El sector Este está formado por los faldeos occidentales de la sierra de Comechingones, surcado por los ríos: de los Sauces y Conlara. En los valles se cultiva maíz, alfalfa y girasol, hay producción fruti-hortícola: duraznos, ciruelas, damascos; una muy buena producción de papa, cebolla, pimiento, etc. y, explotación ganadera de buen rinde: vacunos, lanares y caprinos. El sistema de canales de riego, originado en el Dique Ing. A. Medina Allende, ha posibilitado el mejor aprovechamiento de sus recursos. Hay una importante producción de frutas desecadas, dulces, etc. También, cultivos industriales de vides y olivo, hasta la década del 70 se cultivaba tabaco, con buen rinde. Existen yacimientos de: Wolframio, berilio, mica, bismuto, hierro, etc., pero no hay una explotación rentable.
El Camino de las Altas Cumbres, en su nueva traza, posibilita que la región sea una importante vía de paso en la conexión de Córdoba entre los pueblos del Este y el Oeste: Chile y El Litoral, Uruguay, Brasil, etc. La infraestructura y la riqueza paisajística son un atractivo turístico ponderable para todo el Valle de Traslasierra.
Limites Provinciales
Tanto la Nación como la Provincia han resuelto las cuestiones limítrofes en forma pacífica, aunque, en algunas oportunidades fueron dirimidas por arbitraje de terceros.
Cabe señalar, dentro de éste punto, la influencia que ejercen las poblaciones fronteriles cordobesas, en el desarrollo de la vida cotidiana de los habitantes de sus zonas de interrelaciones, por ejemplo: La localidad de San Francisco. Lo propio ocurre con las poblaciones de importancia de las provincias limítrofes, por ejemplo: La localidad de Merlo en San Luis. Cierto número de habitantes de éstas y de otras poblaciones menores se desplazan regularmente por razones de trabajo, estudio, compras, salud, etc. regresando a sus lugares de origen después de unas horas.
Los investigadores lo han estudiado profundamente y, como excede la meta propuesta, sólo mencionaremos algunos aspectos relevantes:
Con la provincia de San Luis; desde que Loyola la fundara, porque existió un desacuerdo con el trazado que hiciera Don Jerónimo Luis de Cabrera. En repetidas oportunidades fueron discutidos los deslindes, hasta que el día 28 de junio de 1896 se convino aceptar los límites que, fueron mensurados en los años siguientes a cargo de los agrimensores: Abel Gutiérrez, por San Luis y, Justo P. Balmaceda, por Córdoba.
Con la provincia de La Rioja; desde que Juan Ramírez de Velazco, la fundara con el nombre de "Ciudad de Todos lo Santos de la Nueva Rioja", los límites fueron olvidados hasta comienzos del siglo XIX, a partir de allí se trabajó para lograr un acuerdo que, se logró en el año 1900 con la intervención del agrimensor Valentín Virasoro.
Con la provincia de Catamarca; después de su fundación en el año 1679, no limitaba con Córdoba, pero luego de la definición de los propios entre Catamarca y Santiago del Estero, el Gobierno de Córdoba logró que, por Ley de la Nación fueran aceptados los limites marcados, en 1968, por el Dr. Luis E. Goletti, el Dr. Jesús L. Abad y el agrimensor Héctor B. Oddone, los delegados por Catamarca fueron el coronel Rodolfo González Ruiz y el doctor Rodolfo Niederle.
Con la provincia de La Pampa; por Ley Nacional de 1878, se definieron los límites de Córdoba que llegaban hasta entonces al Río Quinto. En el mes de junio de 1969, La Comisión Nacional de Límites Interprovinciales dirimió la cuestión aceptándose que el límite fuera el trazado, en 1881, por el agrimensor Estanislao Rojas; el Paralelo de 35° de latitud Sur.
Con la provincia de Santa Fe; Don Jerónimo Luis de Cabrera, en el año 1574 llegó hasta orillas del Paraná y allí fundó el Puerto de San Luis, donde se encontraban las ruinas del Fuerte Sancti Spíritu. Este hecho fue causa de la controversia suscitada con Juan de Garay fundador de la ciudad de "Santa Fe de la Vera Cruz" y, después con las autoridades de Buenos Aires. Los problemas se agudizaron cuando se pretendía cobrar derechos de "Vaquerías", o sea, por cada cuero de vacuno que se obtenía, o bien, cuando se quiso vender tierras fiscales. Tras reiterados intentos de arreglo, con Buenos Aires fueron marcados los límites, entre los años 1884 y 1885 representando los intereses de Córdoba el astrónomo Carlos Glade y el agrimensor Parmenio Ferrer; numerosos delegados, de renombre, actuaron defendiendo los intereses de la Provincia. En el año 1970 La Comisión Nacional de Límites Interprovinciales dirimió sobre la cuestión estableciendo los límites con Santa Fe, según Ley Nacional No 18.620.
Por último, nos referiremos a la provincia de Santiago del Estero, con cuyas autoridades se ha mantenido una larga disputa. En 1977, el gobernador cordobés el General de Brigada (RE) Carlos Bernardo Chasseing envió a La Comisión Nacional de Límites Interprovinciales, el Alegato de Córdoba, presentado en el año 1972 y, que contiene un estudio y análisis formal de todos los antecedentes, acuerdos y resoluciones más la cartografía. Por resolución de Ley Nacional No 22.789, de 1983 y, otras mencionadas, se fijaron los límites solucionándose un problema que, modificó el mapa cordobés.
En las cuestiones de límites internos, las autoridades han demostrado interés en mantener las buenas relaciones, aunque las discusiones revelan la lucha por preservar las fuentes de recursos perteneciente a cada entidad formal.
GEOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN
Para analizar el tema población dividiremos el tiempo en períodos históricos y tomaremos aspectos que hacen al crecimiento y desarrollo de la Provincia porque consideramos que están íntimamente vinculados.
Población Indígena
Según, las investigaciones antropológicas, arqueológicas, etnogénicas y lingüísticas; a la llegada de los españoles, en el siglo XV, nuestro territorio estaba ocupado por pueblos derivados, de los desplazamientos, de aquellas corrientes que ingresaron al Continente Americano durante el Paleolítico Superior, el Mesolítico, el Neolítico y posteriormente, hasta el 1500 A.C. aproximadamente-, de diferente origen étnico. En Argentina y, siguiendo el orden dado: Huárpidos, Láguidos, Patagónicos; Fuégidos; Brasílidos; Andidos- con distintos grados de desarrollo cultural. Algunos eran: cazadores-recolectores, nómades, otros: agricultores, sedentarios; podemos citar, como ejemplo, a los diaguitas que habitaban la región Noroeste, de nuestro País, pueblo agricultor que aplicaba técnicas de cultivo en terrazas.
Durante el período colonial, mientras se llevaba a cabo el proceso de descubrimiento, conquista y poblamiento, ocurrido cuando los españoles entraron, al ahora territorio argentino, por el Norte, Este y Oeste, desaparecieron la mayoría de las comunidades nativas. En cuanto al número de pobladores no existe consenso entre los investigadores, las cifras citadas van desde unos cuantos cientos a varios millares
El espacio territorial de la provincia de Córdoba estaba habitado por: Pampas, Sanavirones, Comechingones, Diaguitas y algunas otras parcialidades; las modificaciones se sucedieron, en lo inmediato, debido a la pronta mestización.
¿Quiénes poblaban éstas tierras?
La presencia humana en el espacio americano se remontaría a los 50.000 de años aproximadamente, durante la última glaciación. La primera corriente pobladora ingresaría por el estrecho de Bering y, por el sudeste asiático. Posteriormente llegarían otras corrientes que poblarían dicho espacio desplazándose por las cuencas de los grandes ríos y por los valles intermontanos. De éste modo llegaron, hace unos 12.000 mil anos, los primeros pobladores: Láguidos, Huárpidos y Pámpidos al territo rio argentino cuando las condiciones climáticas lo permitieron.
La ocupación del territorio cordobés, según estudios, y teniendo en cuenta "reconstrucciones paleoclimáticas y paleoambientales", entre otras, dataría de 12.000 a 7.000 años A.C. Y, correspondería al Paleolítico Superior Europeo. Los primeros habitantes eran representantes de distintos tipos raciales y provendrían de diferentes derroteros: Los Láguidos, de baja estatura y de cráneo dolicocéfalo, provendrían de Brasil y se mezclaron con: los Huárpidos, de cráneo dolicocéfalo, de piel oscura, altos y barbados, ocupaban territorios en la región Noroeste desde San Juan a Neuquén con desplazamientos hasta el Océano Atlántico, encontrándose restos de su cultura en Bolivia; los Pámpidos, de cráneo dolicicéfalo, muy altos, ocuparon un vasto territorio desde Santa Cruz hasta el sur de Bolivia incluyendo el sur de Córdoba, Santa Fe, Chaco, Buenos Aires y Paraguay; por último los Andidos, de cráneo braquicéfalo y de baja estatura que, como el término lo indica ocuparon el Noroeste andino.
Los estudios arqueológicos, siempre en evolución, ubicarían, en nuestro territorio, el yacimiento precerámico de Ayampitín en la Pampa de Oláen, Dpto. Punilla datado en los 8.000 años A.P. perteneciente al Holoceno; -Ayampitín es un "Horizonte Cultural" que se extiende desde el Ecuador hasta Tierra del fuego-, como el más antiguo. Pueblo de cazadores de grandes animales: guanacos, ciervos, ñandúes, vicuñas, etc., dejaron rasgos culturales como: Puntas líticas, de forma lanceolada, de 3 a 10 cm. de largo, fabricadas en cuarzo, cuarcita, ópalo, etc. De sílice se han encontrado raspadores, cepillos, raederas, con los que trabajaban la madera, la piedra, los huesos y el cuero, con éste último, elaboraban las mantas, los taparrabos, el calzado y los toldos. Usaban boleadoras hechas de granito y redes para pescar. Son numerosos los testimonios de los molinos planos hechos en piedra (conanas), con una muela de moler (tacana) alargada o redondeada, que utilizaban para triturar granos y frutos que recolectaban. Estos pueblos se organizaban en tribus de no más de 50 individuos y se trasladaban donde hubiera alimento; practicaban una economía de subsistencia. Se resguardaban de la intemperie en toldos o en cuevas naturales.
Aunque, existen otros yacimientos, encontrados en diferentes estratos o pisos, como los de Ongamira, los restos de Candonga en Dpto. Colón, con dataciones aproximadas, en los 12.000 anos A.P.; los restos de Miramar, en Miramar, Dpto. San Justo donde se descubrieron los restos de un Mastodón, asociado a otros más recientes, etc., se sigue investigando para certificar la datación de los restos más antiguos.
Hoy están trabajando en Alpa Corral, Dpto. Rio IV los Lies. D'andrea y Nores con restos datados en los 8.000 años A.P. Y, con restos humanos extraídos de la costa del no Las Barrancas, datados (C14) en los 4.500 años A.P. Las puntas de proyectil que elaboraban estos pueblos de la "cultura de Alpa Corral" son más pequeñas que las de la cultura ayampitense, pero practicaban la misma economía de subsistencia. Es probable que se hayan desplazado por extensos espacios territoriales ya que, se han encontrado elementos de la precordillera como amoniote fosilizado, lutitas y obsidianas; además de caracoles buxinidas originarios del Océano Pacífico, en el yacimiento de estancia La Cocha.
Un dato curioso es la aparición de los restos de un caparazón de Gliptodonte junto al yacimiento de Alpa Corral, planteándose así nuevos interrogantes a responder. Por comparación con otras culturas de cazadores-recolectores podemos decir que estaban organizados en tribus guiados por un jefe, por lo general el más fuerte y hábil y, que su estructura religiosa estaba ligada a los elementos y fuerzas de la naturaleza Otros rasgos culturales pertenecientes al período acerámico, son datados en los 3000 años A.P., de la localidad de Chuña, Dpto. Ischilin encontrados, por el Dr. Marcellino, en 1971, y dos esqueletos en buen estado de conservación pertenecientes a individuos, uno masculino y otro femenino, de talla mediano-alta; yacimiento en el que se encontraron elementos similares a los descubiertos en el de Ongamira, pero plantearon interrogantes diferencias corporales que, aún se están investigando. Otro en estudio, es el yacimiento de Los Molinos, Dpto. Calamuchita, etc.
Un aporte importante al conocimiento de las manifestaciones culturales de los antiguos habitantes que tenemos lo han hecho las pictografías del Cerro Colorado, Dpto. Tulumba, son pinturas rupestres en las que predominan los colores rojo, blanco y negro de carácter realista y también estilizaciones de animales, jinetes, símbolos e individuos. Fue declarado el 1° de febrero de 1961 Monumento Histórico Nacional por Decreto No 881 y, en 1992 Reserva Cultural Natural. También, las pictografías del yacimiento de Ongamira y del Cerro Suco, en las cercanías de Sampacho, Dpto. Río IV, en el mismo, las del cerro Inti Huasi; otras, en las cercanías de Amboy, Dpto. Calamuchita, descubiertas recientemente; etc.
Son numerosas las investigaciones realizadas, algunas aún en vías de comprobación científica dada la precariedad de medios a su disposición con que cuentan los arqueólogos. Atendiendo a los fines que, se propone alcanzar éste texto nos limitaremos a lo citado.
Dichos estudios, en los que concurren interdisciplinariamente: el trabajo de campo de los arqueólogos con todas las herramientas que hoy los adelantos científicos ponen a su disposición más las investigaciones de los biólogos, geólogos, químicos, etno-historiadores, etc., hechos comparativamente: en los yacimientos arqueológicos encontrados concluyen que: La evolución cultural fue lenta y sin grandes cambios. Persistiendo los pueblos de cazadores-recolectores, nómades y seminómades. Las regiones del Noroeste cordobés serían las ocupadas, por esos pueblos, teniendo en cuenta la presencia de un ecosistema adecuado como el que existía en las formaciones del Bosque Chaqueño Oriental, el Bosque Serrano, el Romerillal, el Bosque Chaqueño Occidental, los Valles Intermontanos y las Pampas de Altura, más la presencia de numerosos cursos de agua.
Así, lo corroboran los materiales líticos encontrados hasta ahora y, los rasgos culturales, como por ejemplo: los numerosos morteros elaborados en las piedras ubicadas en las orillas de arroyos, manantiales y ríos , la bibliografía existente y, los corredores naturales transitados por los indígenas y por los españoles en sus desplazamientos de reconocimiento y conquista.
Encontramos que el territorio cordobés, a la llegada de los españoles, estaba habitado por aborígenes de diferentes pueblos, el número de ellos varía, según el autor, pero coinciden en que, eran varios miles.
Veamos: Podemos citar, ocupando la zona Norte, Noroeste y parte de la Oeste; algunos autores extienden su ocupación a la zona Central, a los Sanavirones y Comechingones y, a numerosas tribus menores dispersas como los mogas, caminiagas, guaicias, agampis, machas, quelosis y malquesis en jurisdicción de los sanavirones. Bajo el dominio de los comechingones se pueden nombrar a los auletas, tálalo, sitones, macacolitas, sauletas, nogolmas, etc. Los Pámpidos, en la zona Sur y Sureste.
El horizonte cultural de cada pueblo es difuso aún debido, entre otras causas: 1°) a las dificultades existentes para llevar a cabo los trabajos arqueológicos, 2° ) al escaso número de yacimientos encontrados, 3°) a los contactos interétnicos, etc. no ocurre lo mismo con aquellos pueblos que estuvieron aislados, en las serranías o en los valles intermontanos. Investigaciones craneológicas recientes han vinculado a los Huarpes prehistóricos, de la región de Cuyo con los comechingones; altos, barbados y de piel oscura, de tradición cazadora-recolectora que circunscriptos a las zonas serranas menos favorables desaparecieron al poco tiempo de la llegada de los europeos. En este punto, existen discrepancias entre los antropólogos, fundamentalmente para ubicar el período de transformación de éstos pueblos cazadores-recolectores en cultivadores, incipientes primero; ya que, al parecer subsistieron ambas formas por algunos cientos de años.
Al decir de los Lies. D'Andrea y Nores la palabra comechingón, según consta en los relatos del conquistador Francisco De Villagra, proviene del grito de guerra - muera, muera -de los aborígenes que habitaban el Noroeste de la Provincia. Ellos llaman al período correspondiente al Neolítico Europeo de culturas con economía de producción, en este caso, "Complejo Cultural Comechingón" que se ubicaría entre los 1000 y 1200 años A.P. hasta la llegada de los españoles, en 1540.
Los relatos existentes de los conquistadores, frailes, sacerdotes, funcionarios y viajeros los describen como: pueblos que cultivaban: maíz, porotos, maní, zapallos, quinoa, pimientos, batata, etc.; recolectaban frutos silvestres como el chañar, tasi, tala, coco, algarrobo, de este última elaboraban una bebida alcohólica dulce y extraían harina para molienda; recogían miel silvestre, también, criaban camélidos mansos como: llamas, alpacas; cazaban avestruces, liebres, perdices, gallináceos, pájaros, etc.
Las viviendas las construían cerca de las corrientes de agua; eran caseríos compuestos por veinte y/o treinta unidades no muy lejos unos de otros. En algunos casos eran aún menos numerosos; dependía de las posibilidades del ecosistema. Eran casas bajas con un metro por debajo del nivel del suelo, hechas con troncos o de piedras apiladas -pircas- a la que ingresaban por una rampa de acceso; las excavaciones arqueológicas revelan que, eran generalmente de planta rectangular, de 6 ó 7 metros y albergaban a varias familias. Las ubicaban en redondo y las cercaban con ramas espinosas para protegerse de los depredadores y de los ataques de otras tribus. Estaban organizados, en grupos de parentesco, con un cacique o jefe, -en general el más hábil-, podía ser hereditario o no.
Eran guerreros ordenados a la hora de dar batalla, lo hacían de noche con formaciones de hileras de: flecheros, -con arco y flechas-, de piqueros, -hechas de un palo de madera dura- y, de hacheros,- un hacha de piedra enmangada en una madera fuerte-. También, usaban el fuego para atacar al enemigo; con, por ejemplo, las flechas incendiarias. Fabricaban de piedras lisas morteros, conanas y muelas; de granito, anfibolita, sílex, etc. hachas, picos, azadas y clavas; hacían puntas de flecha, raspadores, raederas, perforadoras, cuchillos y cepillos de: cuarzo, ópalo, cuarsita, berilo, calcedonia, etc.
Trabajaban la madera, el cuero y el hueso, también, tejían lanas de animales, tales como: Llamas, vicuñas y alpacas para fabricar sus vestidos e igual que al cuero lo adornaban con lentejuelas de mica y caracoles, -chaquiras-; su indumentaria, se completaba con vinchas, vistosos adornos de plumas, adornos fabricados en metales y, en ocasiones pinturas faciales y corporales. De fibras vegetales, -los Huarpes de Cuyo-, hacían sogas, cestos y redes, aquí, aún no se han encontrado testimonios, pero puede ser que también lo hicieran.
Asimismo, se han encontrado junto a los restos arqueológicos piezas de oro, cobre y plata, en cantidad tal que permite suponer que provendría de yacimientos que ellos mismos explotaban. Con respecto a la industria de la cerámica; encontramos que, es expresiva y variada, utilizaban la arcilla del lugar para elaborar piezas sobre una base de cestería trabajándola en espiral y dándole una forma globular hasta lograr vasijas, escudillas, torteros, pucos, pipas y estatuillas de figuras: a) antropomorfas, en las que se puede distinguir el género femenino, -algunas embarazadas-, con los atuendos, peinados, etc., y masculino, b) zoomorfas.
En general, decoraban las piezas con figuras geométricas: formando guardas, círculos, cruces y triángulos; la técnica que usaban podía ser por grabado, -después de seca pero antes de su cocción-, o bien, incisa, -antes se su secado y cocción-. Son pocos los restos hallados de cerámica pintada en colores blanco, rojo y negro.
Por comparación sabemos que las estatuillas comechingonas son una manifestación cultural, también, existente en otros pueblos del neolítico europeo y, están presentes en varias culturas agrícolas americanas, ligadas .a simbolismos y creencias religiosas. Los relatos de cronistas nos hablan de un pueblo que tenía por costumbre algunas prácticas rituales en las que abundaba la bebida y la ingesta de los polvos del Cevil y otros psicotrópicos, que danzaban y cantaban, cubiertos algunos con una piel de jaguar, en honor al Sol y a la Luna, en los ritos de iniciación sexual; además, rendían culto a los muertos, a quienes enterraban en su vivienda o en las cercanías.
Podemos decir que, los aborígenes de nuestra región hablaban numerosos dialectos y por lo menos dos lenguas: La Henia o Sanavirona y la Camiare, -Serrana- o Comechingona. Han quedado en nuestra toponimia ejemplos, certificados por los relatos, crónicas y mapas construidos por los conquistadores y sus escribientes. Los Pampas tendrían fuerte influencia de la lengua de los araucanos; este pueblo, de cazadores y guerreros, habitante de la llanura, vivía en toldos. Por casi tres siglos, fue un flagelo para los colonos, pero no hay que olvidar su lucha por ser considerado una nación con iguales derechos que los blancos.
No desconocemos que la historiografía cita al pueblo diaguita habitando una porción Noroeste del territorio cordobés como una extensión de su habitat en las provincias limítrofes.
Qué incentivo tuvieron los españoles para llegar a éstas tierras, del interior, además de la búsqueda de pasos que posibilitaran la conexión de ambos océanos; los cronistas nos cuentan que: Francisco Cesar, capitán de Sebastián Gaboto, enviado en misión por el año 1528 llegó y tuvo contacto con los aborígenes de la región Noroeste, viendo que llevaban adornos de metales como el oro y la plata dio origen a una fábula. Otros llegaron, en pos de un mito: Un pueblo poseedor de inconmensurables riquezas llamado Yúngulo en voz aborigen o Trapalanda sinónimo de Ciudad de los Césares, completan la lista: Diego de Rojas y Francisco de Mendoza y sus incursiones entre los años 1542-46; Francisco de Villagra, en el año 1551; Francisco de Aguirre, en el año 1554; Lorenzo Suárez deFigueroa, en el año 1573; Hernán MejíaMirabal, en el mismo año; los últimos fueron enviados por Don Jerónimo Luis de Cabrera. En el año 1579 fue Gonzalo de Abreu descubridor del camino a Chile. Todos los cronistas de estos viajes describen los lugares que recorren, a los comechingones, empadronan poblados aborígenes y, vuelven con la misma desilusión; no encuentran la mítica ciudad.
Llegan los españoles: Población hispana
Recordemos que, entre otras, las causas de los descubrimientos, conquista y poblamiento, de los nuevos territorios que pasaron a depender de la Corona española, fueron económicas, a las que se sumó, la religiosa.
En los siglos subsiguientes encontramos mayor diferenciación racial enriquecida por la presencia de: nativos, españoles, mulatos, criollos, negros, zambos, etc. Durante el período colonial, los españoles no permitían la residencia libre de extranjeros, en sus posesiones.
Cristóbal Colón y muchos otros después de él, contribuyeron a engrandecer el poder de la Corona, y provocaron una profunda transformación, en los territorios que poseyeron, desde el Sur, de los que, es hoy parte de los Estados Unidos de América del Norte hasta el extremo Sur de nuestro territorio y del chileno. Recordemos que, en algún momento la Corona Española, en la testa de Carlos V ciñó las dos coronas: la Española y la del Sacro Imperio Romano Germánico. Durante el reinado de Felipe 11, hijo de Carlos V, se anexó el reino de Portugal.
Pronto el Imperio se desmembró, se multiplicaron las luchas, pero el territorio americano estaba muy lejos y había mucho por hacer. El Virrey del Perú ante la requisitoria de los inquietos conquistadores, que nombrase un gobernador con poderes para fundar ciudades en territorios ubicados al Sur, después de algunos "cabildeos", respondió.
Así las cosas llega, desde Santiago del Estero, Don Jerónimo Luis de Cabrera nombrado por el Virrey de Perú, Francisco de Toledo que ejercía autoridad sobre la Gobernación del Tucumán: "Gobernador, Capitán General y Justicia Mavor de las Provincias del Tucumán, Juríes y Diaguitas". Con autoridad para fundar ciudades en territorios que hoy ocupan Salta y Jujuy, pero él llegó a Santiago y se desplazó más al Sur. Por donde ingresó a nuestra Provincia es un tema discutido aún por los historiadores que conjeturan sobe las hipótesis de Monseñor Pablo Cabrera, el Ingeniero Aníbal Montes y, Efraín U. Bischoff, entre otros.
La fundación de ciudades fue el origen de los asentamientos españoles urbanos y, los repartimientos de tierras, -encomiendas, repartimientos, estancias-, el origen de las explotaciones rurales. Las necesidades de comunicación fueron satisfechas con la instalación de: puertos, postas, fortines, fuertes y, localidades menores.
Sin lugar a dudas, fue un largo camino el recorrido pero al llegar a estas tierras lo mismo que sus antecesores quedo prendado de sus bellezas y posibilidades. Todo hacía mérito a los comentarios que hiciera Suárez de Figueroa, en Santiago del Estero, a su regreso de la expedición de avanzada.
El 24 de Julio de 1573, Don Jerónimo L. De Cabrera ya en tierras cordobesas; junto a Lorenzo Suárez De Figueroa, Hernán Mejía Mirabal, Blas de Rosales, Tomás de Irobi, Antón Berrú, Miguel de Ardiles, Alonso de la Cámara, Tristán de Tejeda, Juan Rodríguez Juárez, Francisco de Torres, escribano; entre otros, más todos los enceres, animales y pertrechos necesarios para el asentamiento de un poblado; se detuvo y diole al río Suquía el nombre de San Juan -luego sería Río Primero y, hoy nuevamente Río Suquía-.
Recorrió los aledaños y gratamente impresionado por la mansedumbre de los "naturales", la benignidad del clima, la presencia de agua, pesca, buenas tierras y bosques, decidió que un lugar adecuado, para la fundación, sería la barranca Norte del río antedicho, en lo que hoy es parte del Barrio Yapeyú.
Hito histórico ubicado, donde se ha colocado una Placa Recordatoria entre las calles: España y Av. de los Conquistadores, cercana a la barranca del río Suquía que se ha parquisado. Allí, dio vida a nuestra Ciudad mediterránea, "Córdoba de la Nueva Andalucía", desde entonces nudo y ruta para las comunicaciones entre los limeños, el océano Atlántico y, después, el océano Pacifico. Como era de Derecho, nombró a Lorenzo Suárez de Figueroa "Teniente de Gobernador y Capitán de esta Ciudad y sus términos y jurisdicción". Prestaron juramento los miembros del Cabildo. Distribuyó Cabrera los "solares" -terrenos- al diseñar la Ciudad, en la tradicional forma de damero; una cuadrícula con un espacio central para la Plaza Mayor, uno para la Iglesia Mayor-Catedral-, el Cabildo, el Mercado -Recova-, todo en derredor de la plaza. Después los solares para los ciudadanos que con él venían a poblar éstas tierras, los conventos, etc. No dejaba de ser un pobre caserío que con la voluntad y el esfuerzo de sus habitantes, más allá de las diferencias y los apetitos desmedidos, conquistó un espacio y una historia rica en aconteceres.
Córdoba, junto a su nombre, tenía ya su santo patrono, San Jerónimo cuyo día, el 30 de septiembre de cada año, debía festejarse debidamente, con procesión y corrida de toros, etc. Y, un Escudo, como consta el Libro I de Actas del Cabildo. Don Jerónimo L. de Cabrera lo diseñó: dentro de una forma particular, "un castillo con siete banderas puestas en lo alto de el y al pie de dicho castillo dos ríos caudales puestos el uno delante del otro", el Escribano Francisco de Torres así lo certifica. No existe testimonio escrito de los fundamentos del diseño por lo tanto los historiadores conjeturan haciendo mención; al origen peculiar de don Jerónimo hijo de un matrimonio no aprobado por la Corona, a determinada creencia religiosa,
0 simplemente a la ubicación de Córdoba. Sin detenernos en elucubraciones podemos decir que los elementos que lo componen significan: vida, lucha y victoria. Además los cerramientos abiertos indicarían un espíritu, receptivo, abierto, en actitud de aprehender. Si bien, ha sufrido pequeñas modificaciones. En el año 1 825, el Gobernador Ramón J. Cárcano por Decreto aprueba el que hoy conocemos. El campo rojo representaría el cuerpo humano: las dos salientes extremas los brazos, llamados catones y, la del centro, la cabeza. Dentro del mismo campo está el castillo con sillares que culminan en tres torres con almenas. Tiene dos ventanas y una puerta - abiertas-. El castillo representa: prosperidad, asilo, seguridad, grandeza. En sus costados descansan seis banderas -Argentinas- y, una en la torre del homenaje. Los dos ríos podrían ser el Primero (Suquía) y el Segundo (Xanaes).
Tiempo después de establecidos en la nueva Ciudad, Don Jerónimo mandó a su fiel amigo Hernán Mejía de Mirabal a Santiago del Estero a buscar a su esposa Doña Luisa Martel de Los Ríos e hijos. Así, lo hicieron otros españoles, concretándose de ese modo la presencia femenina tan necesaria para organizar la vida ciudadana.
El mismo Don Jerónimo Luis de Cabrera partió para buscar una salida al océano Atlántico para los habitantes de éstos territorios y llegó a la margen del Paraná, 17 de agosto del año 1573, al lugar donde Sebastián Gaboto fundara el Fuerte Sancti Spíritu y, allí estableció el puerto de "San Luis de la Ciudad de Córdoba". Pero encontrándose con soldados de Don Juan de Garay se enteró de la fundación de la Ciudad de Santa Fe, que él creía fuera de lugar por encontrarse dentro de su territorio. Dilucidada la cuestión, su enviado, Nuflo de Aguilar, obtuvo la palabra de Garay de marcar los limites: "20 leguas de ribera arriba y abajo del puerto de San Luis". Cabrera regresó a Córdoba y, después de observar las dificultades de los pobladores suspendidos entre barrancas decidió, el 11 de marzo de 1574, que el rollo o picota plantado en el momento de la fundación y el asentamiento debían trasladarse al valle cercano donde los naturales no tenían tantas dificultades, pero eso lo concretaría su opositor y sucesor, Don Gonzalo Abreu de Figueroa, quién lo reemplazó en la Gobernación del Tucumán.
La usanza dictaba que se plantaba una lt picota" -rollo-que se distinguía primero con un palo y después con un monolito, mientras se decían las palabras de ritual y se blandían en el aire, marcando los cuatro puntos cardinales, ramas del árbol más cercano.; todo ello para tomar posesión de la tierra en Nombre se su Majestad el Rey,
Diferencias de criterio y enconados recelos dieron con los huesos de Cabrera en prisión. Murió el 17 de agosto del año 1574. Su temprana desaparición y cruel agonía no debilitaron el significativo derrotero de Córdoba
Por largas décadas, los viajeros daban noticias de la evolución de ese polvoroso y pobrísimo caserío que era la Ciudad de Córdoba cuyas casas construidas de piedra, grandes ladrillos y adobe, eran de humilde factura; vivían de lo producido en las chacras que prosperaban en las inmediaciones de los ríos; -perdidas entre los barrancos y desniveles meandrosos del río y los arroyuelos-, donde, se cultivaba: maíz, trigo y legumbres; y de las mercedes, -encomiendas- que, desafiaban la inmensidad y los ataques de las tribus belicosas. Cuentan que los españoles llevaban una vida austera y apegada a las prácticas religiosas.
De lo edificado en el primigenio trazado de diez manzanas de ancho por siete de largo, distribuidas por el fundador, quedan testimonios que son Patrimonio Histórico de la Ciudad. Durante la misma centuria algunos solares cambiaron de dueño y, así fue cambiando la fisonomía de la Ciudad que crecía venciendo las dificultosas barrancas y domeñando las crecidas de los ríos y arroyos que, de tanto en tanto, asustaban a los intrépidos pobladores.
En forma progresiva se organizó político-económicamente, la Colonia, imprimiéndole una dinámica poblacional propia. Córdoba fue un claro ejemplo de ello, por su estratégica ubicación, como nodo de comunicaciones. Pese a su importancia, el número de habitantes creció lentamente, desde aquel escaso centenar de hombres que llegaron con Don Jerónimo Luis de Cabrera
Es menester subrayar que la superposición de los poblados de los aborígenes con los asentamientos españoles no es casual, sino que obedece a que ambos ocuparon las mejores tierras y, porque las encomiendas eran otorgadas junto con los ocupantes como veremos en el siguiente párrafo: "para que os sirváis de ellos (los naturales) por todos los días de vuestra vida y de vuestro sucesor, conforme a cédulas y previsiones de su Majestad, en varias haciendas y granjerias no quitando a los caciques ni principales sus mujeres ni hijos, ni piezas de su servicio ni levándoles más tributos que aquellos que buenamente y sin vejación os pudieran dar(...)". (47). Leyes que protegían contra los abusos existían, además constantemente se discutía sobre el alcance de las mismas y sus mejoras, atendiendo al espíritu religioso impuesto a la conquista, pero los excesos diezmaron pronto la población de aborígenes además, el número y prosperidad de las encomiendas fluctuaba de acuerdo a la mano de obra que se disponían. Bien es cierto que, también, se usó de la aportada por los esclavos negros, mulatos, zambos y, mestizos, pero en general, no reemplazó a la que se extinguía por diversas causas. Según estudios hechos, también, se practicó en Córdoba, la estrategia de desarraigo de miembros de las comunidades nativas, existiendo reducciones de aborígenes provenientes de otros lugares del País.
Tempranamente se instaló, entre los juristas españoles y europeos, la discusión acerca de los derechos de todos los "indios sometidos". Y, aunque las Leyes de Burgos, las Leyes de Indias y, sus modificatorias estipulaban el trato que se les debía, de cuerdo a derecho, la práctica se alejaba de la teoría y, el trabajo excesivo, el desarraigo, las enfermedades, las guerras continuas, la falta de reproducción, etc., provocaron la extinción de los mismos; se recurrió entonces a la mano de obra de los esclavos negros. El activo comercio de negros, durante la época colonial estuvo rígidamente controlado por la Corona pero eso no evitó un próspero contrabando. Por Córdoba pasaba la mano de obra esclava destinada al Alto Perú, a Chile y, a las provincias del Norte, de nuestro País.
La Ciudad de Córdoba no estuvo seriamente amenazada por los ataques de los aborígenes rebeldes, sí, lo estuvieron, dentro de la Provincia, la zona Noroeste por las incursiones de los Diaguitas-Calchaquies y, la zona Sur por los Pampas, algunas veces los nativos de la zona chaquense asolaban la zona Norte. Se perdían sembradíos, animales y, hasta, a veces, vidas humanas o bien eran tomados prisioneros, niños y mujeres blancas. Las Montoneras, constituidas por nativos y mestizos, eran un flagelo poco común, en Córdoba, pero causaron más de un desmán. Esos hechos perjudicaron el normal desenvolvimiento del comercio ya que Córdoba por su estratégica ubicación fue desde sus comienzos paso y comunicación entre el Norte y el puerto de Buenos Aires. Recordemos que, después de Córdoba fueron fundadas: por Juan de Garay, Santa Fe de la Vera Cruz, en 1573, el mismo da origen por segunda vez a la ciudad de Buenos Aires, en 1580; por Hernando de Lerma, Salta, en 1582; por Fernando de Mendoza Mate de Luna, San Fernando de Catamarca, en 1583; por Juan Ramírez de Velazco, Todos Los Santos de la Nueva Rioja, en 1591; y por el capitán Luis Jufré y Meneses, San Luis de la Punta, en 1594. Con todas ellas Córdoba mantendrá relaciones comerciales y firmará pactos de mutua defensa.
Transcurridos cien años Córdoba era una ciudad pujante; con una vida política siempre con novedades, en la que se distinguían:
1°) La prerrogativa del Cabildo; -cuyo edificio se ordenó construir el 19 de agosto de 1588 concluyéndose en tiempos del Gobernador Intendente Marqués de Sobre Monte-. Fue declarado Monumento Nacional el 14 de Mayo de 1941, su edificio sufrió algunas modificaciones posteriormente, fue sede de la Policía de la Provincia hasta que se rescató como Monumento Histórico, en uno de cuyos recintos funciona una Biblioteca, Sala de Lectura etc., hay muestra museológica permanente, en uno de sus patios: esculturas, es sede de eventos culturales Y, en la Recova funciona una Oficina de la Secretaría de Turismo y La "Tienda de la Ciudad"; ligada a la Editorial Municipal que tiene a cargo el Fondo Estímulo; donde exponen sus obras autores cordobeses, esta tienda la inauguró el Intendente de Córdoba, Dr. Rubén Martí, el 21 de diciembre de 1991', y de sus miembros,
2°) las Iglesias y conventos,
3°) las prósperas quintas, en las que se cosechaban toda clase de frutos y
4°) los buenos pastos para el ganado.
El comercio de muías era importante. Los molinos y los talleres de artesanos brindaban sus productos al comercio interno y también, podían exportar, creándose cierta pugna entre el mercado altoperuano y Buenos Aires.
La crecida del arroyo La Cañada que, más de un susto le diera a los habitantes de la Ciudad, en 1671, después de una gran crecida y numerosos destrozos, el Gobernador Ángel de Peredo dio la orden para que se construyera el calicanto.
Los vecinos superaban los problemas que se le presentaban con gran esfuerzo; las plagas, las enfermedades y la falta de medios; no pocas veces recurrían a las rogativas religiosas, pero no por eso dejaban de lado las manifestaciones de alegría en las fiestas patronales que celebraban con cantos, bailes y corridas de toros.
Algún viajero, describió a la ciudad de Córdoba como un caserío de pobre aspecto; un conjunto de "ranchos", -pero dispuestos en damero-, edificios en construcción, por ejemplo: el de la Catedral, un hospital, algunas pulperías, mesones, -donde se practicaban juegos de salón- y posadas, callejuelas y acequias; en su primer siglo de historia, habitado por un número reducido de españoles. Pasado ese tiempo llama la atención y, la consideran como la "mas populosa y de más lustre", además de próspera por sus incipientes industrias. Hacia fines del siglo XVI había alrededor de 300 españoles y más de 10.000 indios. (48)
Cuando la sede Político-administrativa estaba en el Perú, Córdoba era el paso de viajeros y de un activo comercio de esclavos, muías, harinas, tejidos y cueros, etc., entre el puerto de Buenos Aires, Potosí y Lima. La puja existente dio origen a la Aduana Seca de Córdoba, en el Año 1623, para evitar la evasión del pago de impuestos y el contrabando. Lo cual no lograron. En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata, por Real Cédula de Carlos III y, se implemento un nuevo ordenamiento administrativo.
Las Gobernaciones-Intendencias creadas, en el año 1782 dan a Córdoba jurisdicción sobre la región de Cuyo, ampliando su zona de influencia directa.
Desde la creación del Claustro Universitario aprobado por el Sumo P. Gregorio XV, en 1621 y confirmado por Real Cédula de Felipe III, en febrero de 1622; Córdoba es receptora de numerosos habitantes de diverso origen dentro de la Colonia. También, ingresaran pobladores transitorios para hacerse atender en el Hospital San Roque, a cargo de los padres Betlemitas que llegaron a Córdoba en 1762.
En los primeros tiempos la educación estuvo a cargo de los clérigos, aunque, cuando no los había en suficiente número los vecinos más esclarecidos cumplían la función de docentes. El franciscano, Fray Juan Pascual de Rivadeneira fue el primer instructor de niños, -su Provincial obtuvo el permiso del Cabildo para ejercer la docencia, en 1637, de allí en más, muchas mentes preclaras pasaron por el Colegio de San Buenaventura, después llegarían los Jesuítas, los Mercedarios, los Dominicos y otros. Cada orden trabajó denodadamente en diferentes campos imprimiéndole a la sociedad cordobesa, urbana y rural, un sesgo particular, conventual y religioso que no fue en desmedro del espíritu crítico y contestatario levado en las aulas universitarias y en los ámbitos de discusión política. Además del repositorio de la Universidad, existían bibliotecas privadas, claro que, sujetas al mismo control y censura española, por la que se legislaba sobre los libros que podían leerse. La "Real Universidad de San Carlos" a cargo de los jesuítas, quienes trajeron una imprenta, en 1761, -la primera en el País-, tuvo un rol descollante en la formación de la intelectualidad de la época, cuando éstos fueron expulsados, en 1767, la misma pasó a ser administrada por los franciscanos y, en 1772 ya encontramos revueltas estudiantiles monserratenses; el Colegio "Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat" fundado por el Ptero. Dr. Ignacio Duarte y Quirós, en 1687, estuvo siempre muy ligado a la Universidad. Y, ambos establecimientos más los que fueron consolidándose como el Colegio de Niñas Educandas de Santa Teresa de Jesús, fundado en 1782, influían en toda la vida cultural de la región. Lo mismo ocurría, con las, actividades de algunos Prelados como: Francisco de Victoria, Fray Fernando de Trejo y Sanabria, Fray Manuel Mercadillo, Dr. Pedro Miguel de Argandoña, Manuel Abad Illana, y Fray José Antonio una pastoral que no desconocía los problemas materiales de la población y, en más de una ocasión discreparon con las autoridades de turno.
El arte no estuvo ausente, por éstas épocas, además de los artesanos aborígenes, guiados por la mano experta de algunos sacerdotes y laicos, que dejaron un testimonio sincrético, hubo cultores de la poesía, como el cordobés Luis José de Tejeda y Guzmán (1604-1680); el músico Doménico Zipoli, nacido en Italia, falleció en Santa Catalina, Córdoba, en 1726; el escritor Cristóbal de Aguilar, español de origen, murió en Córdoba, en el año 1680; el novelista Miguel de Learte y Zergana; los cronistas Fray Reginaldo de Lizárraga, Gaspar Juárez, el Deán Gregorio Funes; los pintores Luis Berger, Antonio de la Cuesta, Florian Paucke, Juan Bautista Daniel, entre otros, que han dejado testimonio de la austeridad y de los rasgos de refinamiento de la clase social que aspiraba a competir con otras comunidades coloniales de mayor brillo. La lengua culta se mezclaba con el gracejo popular, producto de las mezclas y los regionalismos. El tradicional "cantito cordobés" se enseñoreaba en todos los lugares.
En el interior, los curatos adquieren mayor importancia, las poblaciones avanzan conquistando tierras fértiles; las invasiones y malones aborígenes son alejadas de los centros más poblados por la "Línea de Fortines de Avanzada". Se pueden destacar los construidos en: Punilla, Río Seco, Tulumba, la región de Traslasierra, Jesús María, Guasapampa, Salsacate, etc. El mayor asentamiento humano se daba siguiendo las vías de comunicación con otras provincias y, con otros países.
Durante la gobernación del Marqués de Sobremonte la Ciudad se embelleció; la población blanca crecía en número e importancia y la discriminación se acentuaba, los mestizos debían evitar la vagancia y, se les exigía portar una "Papeleta de Conchabo", control que explicitaba donde y como trabajaba. Esto no menguaba el acendrado espíritu religioso de los cordobeses, comprobable en las prácticas diarias, en el austero vivir y, en la numerosa presencia de conventos e Iglesias.
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